Pintando el otoño

Pintar la naturaleza siempre involucra una gran complejidad, estando la misma formada por diferentes objetos, figuras y formas, expresiones, tonalidad, luces, colores y hasta texturas que cambian de un lugar al otro, dependiendo de tantas variables de clima, ambiente, cultura y otros que en verdad resultan bastante difíciles de imaginar en su totalidad.

Por ejemplo, una variable que siempre es influyente y relevante para pintar exteriores naturales es la estación que está corriendo en ese instante, dando cualidades propias de la misma que no tienen las demás y que hay que tomar en cuenta al plasmar la obra para representar la realidad. En esta ocasión, pintando el otoño es de lo que hablaremos y lo que implica en cuanto a color y otras características.

Alegoría del hermoso otoño

El otoño es la estación que siga al caluroso verano, la cual simboliza la conclusión o cambio o término de ciclo para comenzar uno nuevo; desgaste, final o modificación son las palabras que le van perfectamente, como lo demuestra la naturaleza con sus tonos algo lúgubres pero místicos y casi exóticos.

Las hojas caen de los árboles con un color ocre que significa su muerte, aunque bien infundada luego de haber proveído vida al planeta liberando oxígeno a través de la síntesis de la luz solar, entre otros elementos.

De esta manera, se pinta la naturaleza de colores rojizos, tonos vino tinto y ocres, naranjas oscuros y claros que resultan preciosos, como si todo el calor del verano estuviese representado allí en el otoño, acumulado y liberándose para dar cabida a los nuevos capítulos que vendrán.

Obviamente, si queremos pintar el otoño hay que representarlo como lo muestra la naturaleza; en colores y tonos cálidos pero que también dictan la temporada de baja temperatura que viene, siendo como un periodo de preparación antes de que vengan noches largas, los últimos días que ofrecen la oportunidad de salir y disfrutar del sol, los caminos naranjas y temperatura media.

Acuarelas y óleos para representar otoños

Las acuarelas tienen una magia singular para representar los otoños, con esos tonos ocre, rojizos, naranjas y amarillos que provee la naturaleza, muy marcados y que dan oportunidad de resaltar los tonos a pesar de tener un medio disolvente considerado menos influyente o fuerte.

El óleo también hace un gran trabajo con el otoño, representando los caminos y las hojas naranjas secas, las puestas de sol, los bosques rejuveneciendo y los ciclos cerrándose y abriéndose de nuevo, como lo dicta la estación de apertura y clausura de los viejos y nuevos momentos.

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