Pintando al óleo con la técnica de la grisalla

Antes de realizar una pintura al óleo, hay diferentes técnicas a utilizar antes de empezar a pintar en sí, teniendo la función de guía o de soporte al inicio, para que de ese modo luego la obra se haga más fácilmente, quede mucho más detallada o sirva de ayuda al pintor principiante. Por ejemplo, un caso claro de dichas técnicas de soporte son las grisallas.

Qué es la grisalla

Respecto al óleo y arte, la técnica de la grisalla es un método de guía con la que pintamos la forma, tono e iluminación del objeto a plasmar, pero solamente utilizando una escala monocromática que involucra tonos grises, blancos, negros y sus intermedios. Así, el artista puede crear un tipo de “plantilla” de soporte para continuar la obra, siendo el proceso mucho más sencillo.

Aunque, si parece fácil de realizar la grisalla tiene sus reglas y funciones específicas al hacerse. Por ejemplo, es la que va a guiar la tonalidad, profundidad e iluminación del cuadro a medida que se realiza. Por ejemplo, las zonas muy iluminadas se pintan con gris claro o casi blanco, mientras que las zonas oscuras se pintan con gris oscuro o casi negro, así como los tonos entre sí.

Haciendo la grisalla

Para hacer una grisalla, primero se recomienda utilizar para las capas iniciales pintura acrílica, ya que es versátil y tiene un secado bastante rápido. En primer lugar, harás una mezcla de gris medio que quede aguado y harás todas las formas y contornos del objeto, pero sin tapar la guía hecha a lápiz.

En segunda instancia, vas a oscurecer la misma mezcla de gris medio agregando una gota de negro, para luego agregarlo a las zonas oscuras del objeto y generar más detalle. Ahora, llega el momento de agregar las luces o zonas iluminadas, utilizando un gris muy claro y también en acrílico, dejando secar y terminando ya de usar dicha pintura para pasar al óleo.

Como verás, quedará una grisalla detallada en tonos sin color pero expresando la luz correcta del objeto. Ya es hora de agregarle los colores, para lo cual vas a utilizar veladuras; capas o trazos ligeros y suaves de óleo diluidos en medio como trementina o aceite de linaza. Así, la pintura no cubrirá la luz del objeto expresada en la grisalla, sino que va a verse más detallada gracias a ella.

Empiezas pintando el fondo, para luego aplicar los distintos colores en veladuras a la obra, viendo cómo toman vida los tonos gracias a la luz. Solamente queda afinar detalles y dejar secar.

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