Obras de arte religiosas de Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci es uno de los mayores genios de la historia, no sólo del arte, sino también en el ámbito de la física y la tecnología. Fue un hombre muy aclamado por sus trabajos desde sus comienzos, y entre ellos podemos encontrar infinidad de obras de arte religiosas que han sido catalogadas por los mejores artistas, y conocidas a lo largo de todo el mundo.

Obras de arte religiosas de Leonardo da Vinci

Da Vinci nació a las afueras de Florencia en el año 1452. En aquella época, como artista fue imposible no verse influenciado por el movimiento que se estilaba durante toda la Edad Media, sobre todo en la zona dónde creció como persona y se desarrolló como artista.

La Edad Media vio nacer a grandes artistas que basaban sus obras sobre todo en retratos de la realeza y en obras de arte religiosas. Los señores feudales y la Iglesia Católica eran los responsables de promover el arte de aquella época histórica, y a pesar de que Leonardo da Vinci siempre fue considerado en contra al movimiento y la fé cristiana, no puedo evitar durante su carrera producir algunas obras de arte con marcado carácter religioso.

Unas de las obras de arte religiosas de Leonardo da Vinci más conocidas y comentadas por los expertos es “La Última Cena”. Se trata de un fresco que aún se conserva en una de las paredes de la ahora ruinosa iglesia Santa Maria delle Grazie, cercana a Milán.

Obras de arte religiosas - La Última cena

En esta obra se pueden apreciar claras connotaciones del artista cambiando el carácter cristiano de esta escena, y dándole un aspecto mucho más pagano y mundano. Ésto sin embargo, no quita que sea considerada una de las más representativas obras religiosas de la historia, conocida en todo el mundo.

Otra de sus grandes obras y una de las más conocidas también, es “La Anunciación“, dónde a simple vista no se observa ningún símbolo pagano del artista ante la anunciación del Ángel Gabriel del embarazo de la Virgen María, que lleva en su viente al futuro rey e Hijo de Dios.

Obras de arte religiosas - La Anunciación

Hay quién afirma que da Vinci rechaza el símbolo religioso del ángel frente a María de una forma mucho más discreta e irreconocible a simple vista. Sometido el cuadro a los rayos X, se puede observar cómo el ángel fue pintado por da Vinci con una pintura diferente a la utilizada en el resto del cuadro, haciendo que el ángel quede invisible a los rayos X frente a la figura de María.

Muchos de los cuadros de Leonardo da Vinci representaba a Jesús con Juan Bautista, desde que eran pequeños, hasta el momento mismo del Bautismo del Hijo de Dios. Hay quién asegura que los lazos entre ambos eran muy estrechos, a pesar de que en las Sagradas Escrituras no se comenta en ningún momento.

Obras de arte religiosas - El Bautismo de Cristo

“El Bautismo de Cristo” es otra de las obras de arte religiosas más aclamadas de da Vinci, dónde se representa el momento en que Juan Bautista vierte el agua del río Jordán sobre Jesús. En él, tanto Jesús como Juan están santificados con una aureola sobre la cabeza, lo que denota que ninguno de los dos estaba a un nivel superior que el otro, sino que se consideraban prácticamente hermanos, e iguales ante los ojos de Dios.

Muchas más pinturas religiosas de da Vinci denotan símbolos paganos que desentonan con el resto de obras de arte religiosas de otros artistas de la época. Da Vinci siempre ha sido considerado un hombre de ciencia, y uno de los pioneros de los avances más grandiosos que ha vivido la ciencia y la tecnología actual. ¿Realmente estos cuadros resaltaban este aspecto del artista? Son muchos los misterios sobre Leonardo da Vinci que aún están por resolver.

La novela El código Da Vinci de Dan Brown articuló toda una serie de teorías esotéricas en torno a la figura de Leonardo. Una de ellas lo convertía en el gran maestro del Priorato de Sión y unía este hecho con la leyenda del Santo Grial personificado en la Magdalena como portadora de la sangre real , la sangre del hijo de Cristo. En este argumento novelesco, atractivo pero históricamente imposible, el autor recurría al Cena de Santa María delle Grazie de Milán.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que las leyendas sobre el Santo Grial gozaron de gran popularidad en la Edad Media, especialmente desde el siglo XII, pero en tiempos del Renacimiento estaban pasadas de moda, prácticamente olvidadas en beneficio del retorno a la antigüedad clásica. Así, no sería hasta el estallido del romanticismo, en el siglo XIX, cuando estas leyendas volverían a tomar protagonismo.

En segundo lugar, es difícil imaginarse Leonardo como gran maestro de cualquier organización secreta. La personalidad solitaria e individualista del artista no encaja con este perfil. Del mismo modo, en las páginas de los quince manuscritos que Leonardo dejó no existe ninguna prueba ni indicio que nos permita especular con su participación en ningún tipo de sociedad secreta religiosa de los siglos XV y XVI.

Según la novela, la figura representada junto a Jesús es María Magdalena, su esposa, amante y madre de su hijo. Así, Juan, uno de los doce apóstoles, desaparecería para dejar lugar a la figura de la Magdalena. Los dos personajes, según la interpretación de Brown, se encontrarían en el centro de la composición, lo que sugeriría una situación de igualdad. En realidad, sin embargo, la composición nos muestra claramente como el centro de la pintura es Jesús, representado en solitario, individualizado y alejado de los otros grupos de personajes agrupados en conjuntos integrados por tres apóstoles.

Para el novelista, el hecho de que en la pintura aparezca la mano derecha de Pedro con un cuchillo apuntando hacia la izquierda supondría un símbolo de la hostilidad que algunos apóstoles mostraban hacia la Magdalena. Es verdad que Pedro parece muy enfadado que y sostiene un cuchillo con la mano derecha, pero quizás sería más adecuado interpretarlo como un presagio de su violenta reacción durante la detención de Jesús. Algunos historiadores del arte consideran que el cuchillo apuntaría simbólicamente hacia San Bartolomé, el apóstol que fue despellejado vivo.

Por otra parte, el gesto de Tomás, con la mano derecha levantada y apuntando hacia el cielo, también es interpretado por el autor como una reacción contraria de los apóstoles hacia la relación de Jesús con la Magdalena. En realidad, si nos acercamos a la temática de la Santa Cena parece más indicado creer que nos encontramos ante un Tomás exaltado por la revelación pronunciada por Jesús y que pide explicaciones al maestro sobre quién es el discípulo que lo ha de entregar.

Santa cena Apostoles 3

Tomás, con la mano derecha levantada y apuntando hacia el cielo, es interpretado como una reacción contraria de los apóstoles respecto de la relación de Jesús con la Magdalena

Finalmente, en el teórico centro de la pintura, la representación de Cristo y la teórica María Magdalena forma una V que Brown interpreta como un antiguo símbolo que representaría las deidades femeninas de la fertilidad, lo que podemos asociar con el hecho de que la Magdalena sería la portadora de la semilla del hijo de Dios, su descendencia, el verdadero significado del Santo Grial. Si nos fijamos en la composición, sin embargo, Jesús es el único personaje central. Y el espacio en forma de V nos permite observar el paisaje, es un recurso pictórico que proporciona dinamismo a la escena. De este modo, el teórico símbolo de la deidad femenina no sería tal, sino que se trataría de un simple recurso estilístico del artista.

Entonces, como se explica el aspecto afeminado del supuesto apóstol Juan? No hay que buscar conspiraciones: durante el Renacimiento, la temática de la Santa Cena era recorriendo entre los artistas y si nos acercamos a otros cuadros podremos ver como Juan aparece habitualmente como un personaje andrógino, de sexo difícil de determinar en un primer golpe de ojo, imberbe, de facciones afeminadas, con el pelo largo y siempre sentado al lado de Jesús. Y estas características físicas se repiten en las diferentes representaciones iconográficas relacionadas con el personaje más allá de la Santa Cena. Seguramente ninguna de estas versiones presente la duda de la androginia como la de Leonardo, pero por eso este fue uno de los grandes genios del Renacimiento.

En definitiva, Leonardo da Vinci, como buena parte de los artistas del Renacimiento, incluyó símbolos ocultos en sus obras de arte con el objetivo de que los espectadores instruidos los reconocieran en verlos. No fue el primero ni el último en utilizar este recurso. Pero, en ningún caso hay que acercarse a esta simbología desde una lectura herética introducida secretamente en los cuadros con objetivos ocultos. En realidad, esta simbología siempre suele tener una lectura más simple y evidente de lo que algunos quisieran creer. El problema es que con lecturas más ortodoxas no se pueden vender best sellers .

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