El autorretrato como epopeya pictórica

El retrato siempre ha sido un tipo de pintura muy requerido y codiciado por las personas, por distintas razones como sentirse poderosa y dominante, así como poder ver sus rasgos plasmados en una obra artística que se espera perdure por mucho tiempo.

Ahora, cuando el retrato que se realiza pertenece a la misma persona que está llevando a cabo la obra, tal cuadro adquiere una connotación mucho más relevante, de impacto y de análisis por todo lo que implica desde el punto de visto psicológico y artístico, siendo una especie de etopeya pictórica, catarsis o alegoría.

De hecho, la mayoría de pintores y artistas conocidos llevaron a cabo varios o al menos un autorretrato en su carrera. Pero, ¿por qué razón fueron tan frecuentes este tipo de retratos entre los artistas? Es sin duda una pregunta interesante de responder.

¿En qué consiste un autorretrato?

En palabras simples, el autorretrato es un tipo de obra donde el artista mismo retrata o dibuja su rostro, ya sea a partir de una foto o con el reflejo del espejo. Hasta allí, el autorretrato pudiera considerarse sencillo o fácil de realizar, obviando en realidad el aspecto complejo que tiene plasmar el propio rostro de sí mismo.

Y es que, en primer lugar el llevar a cabo un autorretrato tiene que ver con el desafío psicológico de conocerse en profundidad, respecto a facciones, imperfecciones y líneas del rostro para luego plasmarlas con realidad en la obra, implicando una aceptación y prolongado exposición a los rasgos faciales.

Pequeña historia y lo que representa un autorretrato

En cuanto a la historia, se tiene referencia de los primeros autorretratos en el año 1.300 A.C. en la civilización de Egipto, para luego pasar a la Edad Media donde el autorretrato se usó como un tipo de firma personal para cerrar contratos.

No obstante, la evolución artística del autorretrato se dio en la época del Renacimiento, haciéndose una costumbre entre los artistas de ese tiempo hacerse tal tipo de obra como una carta de presentación para los clientes, la alcurnia artística y los críticos.

Los autorretratos se hicieron tendencia por varias razones de distinta índole que van desde la personal y social, hasta la política, literaria, cultural y técnica. Así, un autorretrato podía hacerse para representar poder, prestigio, capacidad, expresión y otros motivos.

También, podría parecer que los autorretratos se hacen de una sola manera, cuando en realidad existen varios tipos con distintas características; desde el autorretrato figurativo, criptoretrato, autorretrato delegado hasta el autorretrato grupal, todos tienen un propósito singular característico.

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